¿Una flor brota de la tierra? ¿Nace de las alas de un árbol? ¿Mira al cielo o a la tierra? ¿Qué es una flor?jueves, 19 de mayo de 2011
Flor
¿Una flor brota de la tierra? ¿Nace de las alas de un árbol? ¿Mira al cielo o a la tierra? ¿Qué es una flor?domingo, 27 de febrero de 2011
Los sonidos de la guerra
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viernes, 7 de enero de 2011
La factura del agua
jueves, 2 de diciembre de 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
un dia, dos dias... cien siglos y un ciego
Canta y asusta a los peatones el circuncidado y sórdido morador de las cañerías, de las estancias con sombras de los parterres sin dueño, de los ojos colgados de la luna, de ese ¡mamarracho sucio! como dicen las rechonchas damas de bolsos y peinados militares, de labios rojos y sabanas arrugadas bajo los ojos.
A él no le interesa como lo llamen, solo alza los ojos al cielo sin dejar de cantar sus replicas inocentes, su boca se mueve sola, marionetada por una parte de su cerebro que no recuerda con exactitud donde la encontró y se la metió en su cráneo.
-¿pobre indigente?- se dice a si mismo después de escuchar a uno de esos curas rechonchos que pasa a su lado mientras lo mira con ojos de asco, -¿pobre indigente?- se vuelve a preguntar, de quien hablaran se dice mientras mira a todos lados. Después de dos minutos ya lo ha olvidado, el vuelo etéreo de un soplido con alas con sonrisas y hecha de polvo y agua de otros tiempos, algo que nosotros llamamos mariposa lo ha acongojado.
Es hora de los torrentes hechos de sombras de la noche anterior que se arremolinan escondidos en el interior del caminante, lo atormenten, por suerte él sabe cómo solucionarlo, debe meter materia blanda por su boca de esa que hay que triturar con los siete dientes que se sueltan sin razones aparentes ( él cree que es por el viento por eso cierra con fuerza la boca cuando soplan las nubes) después de encontrar la materia blanda, a veces dura, que hay que meter en la boca, (los panes son los más comunes, o los más sabrosos, ¿o los únicos? a la final todo, hasta las iglesias están hechas de pan) llegarán así a su interior y destruirán la pequeña noche que sabe se metió dentro de él cuando el sol se lo robaron los del otro lado. Ahora mismo lo está viendo, circular, espeluznantemente brillante, cada día trata de capturarlo para que no se lo roben los del otro lado, busca tarros bolsas y se sube a las lomas para intentar atraparlo, ha fallado todos sus intentos, como una versión trágica del coyote aquel que quiere desesperadamente comerse un delgado y casi famélico pájaro azul.
No le tiene miedo a la noche, pero si al frio susurro de la luna, al espasmódico mordisco del frio de las tres de la mañana, a los salvajes animales sin pelo que con palos lo golpean cuando lo encuentran, a veces y muchas veces, los animales tienen gorro y uniforme caqui, estos a diferencia de los otros si tienen pelo ¡y como gritan!
Al fin después de tantas aventuras adrenalina miedo, eterno frio y más noche encubierta que se arremolina en su estómago el sol escapa de sus captores y otra vez las damas gordas lo miran y cruzan de vereda y él cansado solo deja cerrar sus ojos y su luz, en una banca que se tuerce con sus siglos colgando de su eterno cabello.
domingo, 17 de octubre de 2010
Un planeta llamado tierra
Pero ese día extraño en el que llegó a este planeta, se sintió un poco diferente, y no era que las criaturas de este mundo fueran impresionantes (no se idolatren tanto compañeros humanos!) no eran para nada diferentes de muchas otras especies de seres parásitos que encontró en otros planetas, lo que le pareció extraño era que estos seres se creían casi dioses, eran los únicos seres en miles de miles de galaxias a la redonda que en verdad se creían algo así como los elegidos, "los hijos de dios" decían ellos, y además, por si fuera poco, creían que solo en su planeta existía la vida, además tenían el descaro de decir que un supuesto ser supremo los creó a su imagen y semejanza, por lo que además se diferenciaban de sus compañeros de planeta con epítetos impresionantes "nosotros tenemos pies no patas" "solo los animales tienen pelo, nosotros tenemos cabello" y una singular colección de cosas parecidas, inclusive negando la importancia de la vida de los demás seres, "nosotros tenemos alma, los animales no" y por si fuera poco ni siquiera incluían en este epíteto a otras criaturas vivas denominadas plantas, hongos, etc.El viejo ser vagabundo del universo decidió quedarse un poco para observar a estas arrogantes criaturas, pero más por algo parecido a un morbo, como diciendo "que carajo es esto" y a pesar de ser una tontería quedarse viendo que hacen estos bichos raros llamados humanos.
Durante ese tiempo escuchó y vio cosas que en verdad le parecieron comiquísimas y a veces espeluznantes, esta arrogancia había hecho de estas criaturas parásitos nada especiales, en unos seres extremadamente inexplicables. Encontró comportamientos dramáticos y casi apocalípticos, en situaciones tan simples como convivir y reproducirse con otro de su especie, perdió la cuenta de tantos suicidios sin razón valedera, encontró unos seres totalmente masoquistas, esquivos, arrogantes, hipócritas y hasta feos.
Su idea de superioridad era tan impresionantemente ilógica que cada raza se creía superior a la otra, y se esclavizaban entre si! pero por si fuera poco, cada uno de ellos se creía superior al resto. Varias veces no pudo soportar la carcajada el caminante del universo al ver estas cosas, que casi se ahoga de la risa unas cuantas veces.
-pobres pequeños- se decía con lástima-ojala que nunca nadie los encuentre-
viernes, 1 de octubre de 2010
Pobre alma mía
domingo, 19 de septiembre de 2010
El hada de la noche perenne

En pálidas lunas y en soles que derriten hasta la misma piel, años enteros los parpados de una pequeña se abren para ver las estrellas, entre plumas, cuentos, pensamientos, dichas, temores que acompañan a miedos y sutiles encantos de flor delicada, campana sedienta, blanca como un desierto en una hoja de papel, durante esos largos años había esperado eterna posada en sus pensamientos con sus ojos bien abiertos, a veces cerrados, a veces despiertos.
Ella vivía en una florcita, no quería molestar a nadie, y tampoco que lleguen a molestarla, no era la única que vivía en las flores, alrededor muchas sutiles damas vivían en las flores, pero ella era algo diferente, y por esto todas las demás la envidiaban, de su espalda surgían delicados hilos de plata como ramas de un árbol joven, entre nervaduras de plata casi blanca se enraizaban capullos de flores minúsculas y miles de hojitas blancas, era impresionante verla, apertrechada de sueños, con su sutil figura, su rostro sublime y la amalgama de ilusiones que surgían despacio de su espalda, por todo esto las demás habitantes de las flores la odiaban, aunque por supuesto no daban muestra de ello frente a ella y aparentaban ser buenas vecinas.
Además por si no fuera poco, su flor era la más blanca en todo el bosque, y además podía bajar por el tallo de la flor hasta la primera hoja y sentarse en ella para ver las estrellas.
Un día mientras la dama de la hermosa flor blanca daba un paseo, una de sus vecinas, esta era en especial chismosa y entrometida, arrancó a la pequeña hada una ramita de sus alas de flores y plata blanca y se la llevo a su casa. Utilizando la magia oscura que esta prohibida para las hadas de las flores se pego la ramita en la espalda y esta creció y creció hasta que fue igual al de la dama de blanco.
Después de poco tiempo todas las haditas tenían en su espalda la enredadera de flores blancas y hojas de plata, ahora todas salían de sus casas de flor para que las miren.
La hadita blanca salió de su flor para mirar las estrellas desde la hoja de su casa y se encontró con muchas copias malas de ella misma, primero se asusto, no sabia que estaba pasando, y regreso aterrada a su flor con mucho miedo, no entendía porque todas eran igual a ella.
Primero se sintió desconsolada, luego quiso matar a todas , pues le habían quitado la única cosa que la hacía diferente, y lo que es peor, no lo llevaban con la elegancia que se merecía unas alas de plata de flores blancas, además ellas eran simples copias y además malas.
Pero se dio cuenta que no seria capaz de hacer algo con ellas, a la final eran muchas, le dio una tristeza enorme y hasta iras con ella misma. Así estuvo hasta que oscureció.
La luna al verla triste se compadeció de ella y le hablo al viento que fue a verla, susurrando la brisa susurrante soplo las lagrimas de la pequeña hada y le conto historias al oído, mientras la inmensa luna dejó caer un rayo plateado sobre su cuerpo adolorido de tanto llorar, muy lentamente sus vestiduras blancas se fueron transformando y adquirieron despacio un color oscuro, un negro profundo hecho de noche, sus alas lentamente se estilizaron en nervaduras de perlas negras, brillantes y aun mas hermosas que sus anteriores blancas, sus pestañas se agrandaron lentamente y llegaron a parecer alas en sus ojos, el sublime encanto de la noche se apodero de su cuerpo y de su alma y de sus manos nacieron haces brillantes de luz negra, y cuando abrió los ojos resonaba en ellos todo el poder de los ojos de la luna.
Hasta su flor adquirió un vestido negro sedoso y brillante, amalgamado con el viento, mezclado de sueños.
Cuando salió el sol, todas las hadas se asustaron, en la flor que ya no era blanca no amanecía, solo allí permanecía el increíble encanto de la noche pegado hasta en el viento.
Ninguna de las hadas volvió a molestar al hada de la noche perenne y su belleza era tan sublime que nadie podía mirarla por mucho tiempo. El hada que robo las alas blancas desapareció al siguiente día sin dejar rastro y nadie supo jamás que le pasó, unos dicen que la noche se la tragó y el viento la devoró, otros dicen que la luna la raptó y la tiene colgada de cabeza en su interior haciendo que salga de su espalda cada noche dolorosamente alas de espinos, nadie lo sabe con certeza.
El hada por fin estaba feliz, pues ahora tenia algo que los demás no tenían… y no eran sus nuevas alas ni su nuevo aspecto sino amigos, la blanca luna y el susurrante viento.


